Origen del fado: la historia del fado portugués

El origen del fado

La historia del fado en los tiempos modernos se ha conservado y escrito, perpetuándose a través de diferentes fuentes. Sin embargo, en lo que respecta a sus orígenes, la historia se divide en tres teorías diferentes. Por un lado, Rui Vieira Nery nos cuenta que el fado proviene de una danza africana. José Alberto Sardinha, por su parte, atribuye la práctica original del fado a los mendigos ciegos. Por último, presentamos también la teoría de Pinto de Carvalho, que sitúa el inicio de la historia del fado en las carabelas de los descubrimientos.

 

historia del fado

 

La teoría brasilianista

Rui Vieira Nery constata, a partir de diversos registros escritos, que en el origen del fado se encuentra una danza brasileña, de origen africano. Esta llegó a Lisboa a través del comercio marítimo con Brasil. De este modo, al llegar a los barrios lisboetas, el fado se moldea a través del contacto con las tradiciones de canto y danzas populares portuguesas.

 

Según la teoría brasilianista, a principios del siglo XIX, el fado surge como Fado dançado brasileiro. Es decir, una danza de origen africano, caracterizada por ser diversa y poder incluir un número variado de participantes. Así, esta danza crece y gana popularidad, entrando en los salones domésticos y escenarios de los teatros de las grandes ciudades brasileñas, en las primeras décadas del siglo XIX.

 

A partir del final de las invasiones francesas y del regreso de la familia real y la corte que había huido a Brasil, el El intercambio marítimo es intenso entre Lisboa y Brasil. En consecuencia, este introduce el fado brasileño en los barrios portuarios de Lisboa, y especialmente en el circuito marginal de la sociabilidad lisboeta. Aquí, en contacto con las tradiciones del canto y los bailes populares, el fado comienza a moldearse y adquiere consistencia e identidad lisboetas.

 

Así, Nery nos cuenta que las primeras manifestaciones del fado llegan a Lisboa a finales de la década de 1830 y principios de la siguiente. Sin embargo, no es hasta 1840 cuando el fado se extiende entre la población popular de Lisboa, asentándose en una amplia base social. La danza procedente de Brasil llamada fado se transforma así en una expresión localista, impregnada de las experiencias y los sentimientos de la sociedad de la época, expandiéndose desde los barrios hasta los espacios de convivencia más elevados.

 

 

The Portuguese origin of fado

José Alberto Sardinha defiende, en su estudio sobre el origen del fado (el origen portugués), que este se desarrolló a partir de un género poético narrativo medieval europeo. Inicialmente era cantado por juglares en los castillos y, posteriormente, por músicos mendicantes.

De este modo, estos músicos eran llamados ceguinhos, ya que solían ser músicos ciegos. Por lo tanto, cantaban el fado como una historia sobre el destino, el desenlace de la vida de alguien.

 

Inicialmente, el fado nace del romanceiro tradicional, un canto narrativo tradicional de la Edad Media. En el siglo XVI, este romanceiro contaba historias de amores y desamores entre reyes y reinas. Más tarde, en el siglo XVII, músicos ambulantes y juglares cantaban el día a día de la gente sencilla.

 

Según Sardinha, estas historias empezaron a cantarse en ferias y calles por músicos mendigos, llamados ceguinhos (cieguisitos) porque normalmente eran ciegos. Así, los ceguinhos vendían folletos con los poemas que cantaban, y empezaron a anunciarlos como fados, en el sentido de la vida y su desenlace, que eran los temas cantados.

 

Por último, José Alberto Sardinha nos cuenta que Lisboa compartía, hasta principios del siglo XX, el mismo sustrato cultural con los pueblos, aldeas y ciudades del país y, por lo tanto, las mismas prácticas musicales. De este modo, el fado de estos músicos ambulantes pasó de las ferias y las calles a las tabernas de Lisboa, donde actuaban a cambio de comida.

 

History

 

La teoría marítima

Por último, la teoría que Pinto de Carvalho expuso en su libro História do Fado (1903) nos cuenta que la práctica original del fado tuvo lugar a bordo de las carabelas de los descubrimientos, y que eran los marineros quienes lo entonaban. De este modo, este fado que cantaba en alta mar la saudade acabaría moldeando los fados que se tocaban después en tierra.

 

La teoría marítima sostiene que el origen del fado fue la expresión artística del dolor que sintieron los portugueses durante las conquistas marítimas de los siglos XV y XVI. Por eso, aventurándose en mares desconocidos, vivían un clima de melancolía y esperanza causado, en este caso, por la partida y la separación de sus seres queridos.

 

Además, Pinto de Carvalho desarrolla su teoría sobre el nacimiento del fado, llamando la atención sobre el hecho de que el mar es uno de los temas más recurrentes en esta expresión musical. De hecho, era en la proa de los barcos donde los marineros cantaban fado, lo que quizá explique que este fuera también fuente de inspiración en lo que respecta a su ritmo ondulante y cadencioso.

 

El fado nació en el mar

Frederico de Brito

Al ritmo de las olas, el fado nació en el mar.

Al balanceo de mil olas por cuna tuvo un barco

Cubierto por un cielo azul índigo.

En una barquita navegando bajo la luz de la luna

Oí cantar a un marinero

 

 

Conclusión

En resumen, el contexto marítimo tiene un gran peso en la historia de Portugal, como consecuencia de la expansión del imperio colonial a partir del siglo XV. Así, el mar inspiró innumerables metáforas de interrogación e incertidumbre que también encontramos en el fado.

 

Por último, sea cual sea el verdadero origen del fado, lo cierto es que su historia sigue escribiéndose y honrándose a diario. Descubra la magia y el encanto del fado portugués asistiendo a un concierto en la Casa da Guitarra. Aquí, la historia del fado le llega a través de las voces de nuestros estimados fadistas.

 

 

 

Carvalho, P., (Tinop), 1903. História do fado. Lisboa: Empreza da História de Portugal Sociedade Editora.

Sardinha, J. A. (2010). El origen del fado. Tradisom.

Bibliografia: NERY, R. (2004) PARA UMA HISTÓRIA DO FADO. Lisboa: Público/ Corda Seca.